Archivo - México.- Grupo B: Canadá, el anfitrión que quiere dejar de ser una promesa - Javier Rojas/PI via ZUMA Press W / DPA - Archivo
MÉXICO, 5 Jun (EUROPA PRESS)
Canadá afronta el Mundial de 2026 con una combinación de ilusión, talento y presión, pues ejercerá de coanfitriona junto a Estados Unidos y México, disputando apenas su tercera Copa del Mundo en la historia. La selección canadiense dejó de ser un equipo exótico o una invitada ocasional y se posiciona como uno de los proyectos con mayor crecimiento en la CONCACAF. Ahora, se propone dar un paso al frente en la élite del fútbol y evitar ser el peor de los tres anfitriones.
Después de regresar a un Mundial en 2022 en Catar tras 36 años de ausencia, los canadienses, quienes no brillaron en la última Copa Oro al ser eliminados en cuartos por Guatemala, regresan a la competencia con un plantel mucho más maduro. La mayoría del bloque que sorprendió en la clasificación para Catar continúa, pero ahora tiene experiencia internacional y varios futbolistas compiten regularmente en ligas europeas. El gran desafío será convertir ese potencial en resultados, ya que en los Mundiales anteriores, la selección canadiense suma seis derrotas en seis partidos.
El Grupo B ofrece motivos para el optimismo. Bosnia y Herzegovina, Catar y Suiza serán sus rivales en una fase de grupos que podría marcar un hito en el fútbol canadiense. Jugar dos partidos en Vancouver y debutar en Toronto representa una ventaja geográfica que el equipo espera aprovechar para conseguir su primera victoria en un Mundial y luchar por una clasificación inédita a las eliminatorias.
La convocatoria combina experiencia y renovación. Algunos nombres como Jonathan David, Cyle Larin, Stephen Eustaquio, Tajon Buchanan y Alphonso Davies siguen siendo fundamentales, mientras que nuevos talentos como Promise David, Luc de Fougerolles y Niko Sigur amplían las opciones de una plantilla más profunda y diversa.
Jonathan David, quien ha asumido el peso ofensivo del equipo, llega al Mundial en plena madurez futbolística y se ha convertido en uno de los delanteros más fiables de la CONCACAF en años recientes. Con velocidad e inteligencia en los movimientos, ha sido el principal referente goleador del equipo durante el ciclo mundialista. Su capacidad para desempeñarse como delantero centro o acompañar a otro atacante lo vuelve indispensable para el entrenador Jesse Marsch.
Jesse Marsch, quien dirige este proyecto, ha implementado su filosofía agresiva y vertical en la selección. Con una dilatada carrera en la MLS y experiencias en clubes europeos como el Salzburgo, el Leipzig y el Leeds United, asumió el cargo en 2024 con la misión de consolidar el crecimiento del equipo nacional. Su enfoque de juego se alinea con las características de su plantilla, basada en presión alta, ritmo intenso y rápidas transiciones.
El Mundial en casa representa una oportunidad única para el desarrollo del fútbol canadiense. Nunca antes el país había afrontado una Copa del Mundo con tantas expectativas ni con una plantilla tan competitiva. La presión será alta, pero también lo será la oportunidad. Para Canadá, superar por primera vez la fase de grupos significaría mucho más que una clasificación: sería la confirmación de que ha llegado para competir entre las mejores selecciones del mundo.