Archivo - Fútbol/Mundial.- Grupo F: Japón afronta su enésimo reto del muro de octavos - JEAN CATUFFE / DPPI / AFP7 / Europa Press
MÉXICO, 6 Jun (EUROPA PRESS)
La selección de Japón se convirtió en una asidua de los Mundiales y no falló a su cita para estar este verano en la Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá, donde nuevamente intentará llegar más allá de los octavos de final, aunque para ello tendrá que lidiar con un Grupo F de cierta entidad con los Países Bajos, Suecia y Túnez.
Los 'Samurais Azules' se mostraron como un rival siempre competitivo en las fases finales de las Copas del Mundo, como bien demostró en la última edición celebrada en Catar en el año 2022, donde fue capaz de ganar a dos aspirantes como España y Alemania. Sin embargo, su progresión no terminó de cuajar y los octavos de final fueron un muro imposible de superar.
El combinado japonés no apareció en un Mundial hasta el año 1998 en Francia, liderado por un joven y talentoso Hidestoshi Nakata, y su primera experiencia fue agridulce porque se marchó eliminado a las primeras de cambio después de perder todos sus partidos de la fase de grupos ante dos rivales de entidad como Argentina y Croacia, y uno más asequible como Jamaica, eso sí, todos por la mínima.
Desde entonces no volvió a perder ningún Mundial, demostrando su paulatino crecimiento competitivo. Coorganizó el de 2002 con Corea del Sur y aprovechó para sumar sus primeras victorias (Rusia y Túnez) y pasar a octavos, donde cayó ante Turquía. En Alemania, en 2006, no pasó de la primera fase, mismo resultado que en Brasil en 2014, mientras que sí lo hizo en 2010, 2018 y 2022, y en todas ellas tampoco pasó el primer cruce, cayendo ante Paraguay, por penaltis, ante Bélgica, pese a ir 0-2 arriba, y ante Croacia, de nuevo desde los once metros, respectivamente.
Esto puede ser un reflejo de cierta candidez de una selección que había exportado de manera natural muchos de sus jugadores a las mejores ligas de Europa. Japón es considerado una de las mejores selecciones del continente asiático, al menos por ranking, ya que es la decimoctava del mundo, aunque a nivel de títulos, no reina en Asia desde el año 2011.
Los 'Samurais Azules', dirigidos desde hace ocho años por Hajime Moriyasu, dominaron la fase de clasificación para este Mundial casi sin sobresaltos y con solo una derrota, en la segunda fase ante Australia (1-0), de sus 16 partidos disputados, sumando 30 goles a favor y solo tres en contra.
Con veteranos ya como el defensa Yuto Nagatomo, con más de 100 partidos internacionales y que participará en su quinta Copa del Mundo consecutiva, o el centrocampista Wataru Endo, que jugará el tercero seguido, en Japón siguen jugadores importantes como Takefusa Kubo, futbolista de la Real Sociedad, Daichi Kamada, del Crystal Palace, o Ritsu Doan, del Eintracht de Frankfurt. Solo tres de los convocados, los porteros Keisuke Osako y Tomoki Hayakawa, además del mencionado Nagatomo, juegan en Japón.
Muchas de las opciones de Japón en este Mundial pasarán por lo que pueda hacer Takefusa Kubo. El futbolista de la Real Sociedad, de 25 años, no tuvo su mejor año en el conjunto realista, sobre todo por culpa de una lesión muscular que lo tuvo fuera más de dos meses. El talentoso jugador zurdo, que no pudo encontrar un sitio para brillar ni en la cantera del FC Barcelona cuando era niño ni en el Real Madrid, tuvo que pasar por varios equipos hasta encajar en otro cuya cantera, Zubieta, vivió y vive uno de sus mejores momentos.
Kubo se recuperó para el tramo final de la temporada, final de la Copa del Rey incluida, y llegará con frescura para su segundo Mundial después de jugar 27 encuentros y acumular más de 1,700 minutos, la mitad de la anterior campaña, y con solo dos goles anotados, una faceta que aún tiene que mejorar.
Los 'Samurais Azules' siguen dirigidos desde el banquillo por el siempre tranquilo y respetuoso Hajime Moriyasu, que vuelve a ser el capitán del barco nipón en su segunda Copa del Mundo tras la de hace cuatro años en Catar, algo que no había sucedido hasta ahora en el fútbol del país del Sol Naciente.
De hecho, el técnico de 57 años puede presumir ya de llevar ocho años en su cargo, una longevidad poco habitual en esta selección, con una confianza en su trabajo bastante grande pese a la falta de grandes resultados durante esta etapa. Moriyasu, que formó parte de la selección japonesa que hizo historia en 1992 con su primer título de campeón de Asia, ha estado vinculado toda su carrera al fútbol japonés, del que fue buen conocedor de sus categorías inferiores hasta su salto a la Absoluta en 2018, lo que le ayudó a dirigir la renovación hace unos años.