Archivo - 03 April 2026, Mexico, Iztapalapa: A person representing Jesus Christ takes part at the 183rd Reenactment of the Passion of Christ during a Good Friday procession in Iztapalapa. Photo: Carlos Santiago/eyepix via ZUMA Press Wire/dpa - Carlos Santiago/eyepix via ZUMA / DPA - Archivo
CIUDAD DE MÉXICO, 22 Oct. (Ernesto Jiménez Cornelio, AGENCIA REFORMA)
Personal de limpia, que trabaja subcontratado, recorre calles de Iztapalapa desde las 7:00 a las 14:00 horas, caminando junto a vehículos.
'NI LAS GRACIAS NOS DIERON'
Son las 07:00 horas y ya lleva una hora limpiando las calles de Iztapalapa.
Se cubre del Sol con el regalo que les entregó el Gobierno de la Ciudad por su labor durante el Mundial de Futbol.
"Nos tuvieron horas paradas en el Zócalo, con el Sol a todo lo que daba y tanto para que nos dieran una gorra, ni las gracias nos dieron, sólo a los encargados y a los de limpieza que sí están contratados por el Gobierno, nosotros estamos con una empresa aparte", contó.
El turno es de 6:00 a 14:00 horas, pero si hay operativo no hay opción y tienen que doblar turno o hacer horas extra. Tampoco hubo oportunidad de decir que no durante el Mundial.
"Trabajábamos dos turnos, de 10:00 de la noche a 5:00 de la mañana y ya luego de 6:00 a 2:00 (de la tarde).
Acababas y te ibas a dormir un rato", recordó.
Junto a sus compañeros, se encargaron de sembrar flores de cempasúchil en Tlalpan y las zonas aledañas al Estadio Azteca, porque son personal subcontratado como ayudantes en general y apoyan en otras labores, como la colocación de las vallas que protegen los monumentos y edificios, como Bellas Artes, durante las marchas.
"Esos son los operativos, a nosotros nos mandan a ponerlas y quitarlas. La última fue donde le explotó un petardo a un chavo, creo la del 2 de Octubre", recordó.
Su día empieza a las 4:00 horas y tiene una salario de 2 mil 200 a la semana. Entró a trabajar en limpieza cuando su madre enfermó y Denisse tenía que llegar a casa a cuidarla.
Tras su muerte, espera regresar pronto al trabajo que le gusta: técnica en aire acondicionado y fibra óptica.
"No me gusta (ser personal de limpia), te avientan los carros, la gente es muy grosera con nosotras y gano la mitad de lo que ganaba en mi antiguo trabajo, yo andaba en las obras y remodelando hoteles.
"Llegué a ir a Las Bahamas y a Monterrey, ahora se siente feo andar limpiando la basura de otros en Iztapalapa", comentó.
PASAN HORAS CAMINANDO
Víctor va en la retaguardia de la cuadrilla, es el encargado de recoger la basura en un carrito amarillo, es el novato de la empresa con la cual están subcontratados: Constructora e inmobiliaria SADA.
Apenas mes y medio atrás, manejaba un taxi por aplicación y trabajaba en un hotel de Paseo de la Reforma.
"Bajó la chamba y tenía que moverme para ganar más. Tengo dos hijas y hay que darles a sus mamás para los gastos, aunque a una no me la dejan ver", lamentó.
Dice que le gusta su trabajo porque sale temprano y es fácil hacerlo, vive en la Colonia Desarrollo Urbano, en Iztapalapa, y le queda cerca la zona que limpian; lo malo, comentó, es cuando le toca ir a los eventos de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada.
"A nuestra cuadrilla le toca ir a limpiar a cada evento de la Delegada (Jefa de Gobierno), que sí va a la Utopía, ahí vamos, que todo se vea bien limpio y a veces hasta ni comer nos dejan.
"En mis primeras semanas nos llevaron a Tláhuac, ahí andábamos limpiando y barriendo mientras era su evento.
Está padre porque te distraes en el camino y conoces lugares", indicó.
Estuvieron con ella el 15 de octubre, cuando regresó a Iztapalapa a conmemorar 29 años de lucha por la Prepa, sí. Fue él y su cuadrilla quienes levantaron la basura que dejaron los asistentes.
Víctor levantó un pájaro muerto sobre Avenida Guelatao, mientras narraba cómo la zona está llena de aves y gatos muertos, utilizados en rituales.
"Seguido encontramos como altares y ya los gallos o gatitos muertos, sí te da un poco de asco, pero los levantas ya como si nada", relató.
LA CUADRILLA DE LA JEFA
Unas uñas largas decoradas con la imagen de "Minnie", y los dedos adornados con 20 anillos, sostienen una escoba de ramas.
Tres pulseras adornan la muñeca derecha; en la otra mano, tiene un reloj. Cadenas cuelgan de su cuello; de su cuello, arracadas.
Casi toda la joyería es de plata, presume María Felicitas.
"'Licha', porque no me gusta mi nombre", explicó la trabajadora de limpia, que suma 20 años barriendo calles. A sus 49 años, sueña con jubilarse.
Cuenta que los anillos son regalo de su hijo mayor, el pequeño aún estudia; su turno acaba a las 14:00 horas y, si no hay operativo, regresa a casa a lavar, planchar y hacer su quehacer.
Los dedos de 'Licha' sacan dos cajetillas de cigarros, elige "los que más raspan" y se soba las piernas, cansadas tras cinco horas de caminar.
"Lo que nos cansa son los puntos (tiraderos clandestinos), son cinco porque la gente puerca ya se acostumbró a tirar ahí su basura y el viento la vuela.
"Tengo mal los pies desde que una camioneta me aventó en Tlalpan, hace como 12 años, desde entonces me dio diabetes y no quedé de los pies. Es muy peligroso porque no nos vemos, más en las noches, dicen que ya van a entregar los uniformes nuevos, igual guindas, pero con más reflejante", contó mientras encendía su segundo cigarro.
También es parte de una familia buscadora. Sus sobrinos desaparecieron cuando viajaban a Veracruz por trabajo, de eso ya un año y dos meses, recordó.
"Era el esposo de mi sobrina, ella es la que más sufre, sólo quiere encontrarlo. Ramón dejó tres hijos, su niña más grande ya va a cumplir 15 años y de regalo dice que sólo quiere saber que su papi está vivo", expuso.
Sus sobrinos son los gemelos José Ramón y Brandon Jesús Casasola Flores, desaparecidos desde el 26 de agosto.