GUADALAJARA, 3 Nov. (Juan Manuel Frausto Aguayo, AGENCIA REFORMA)
Con la amenaza de revelar ante los vecinos un supuesto reporte por consumo de mariguana, una mujer que se hizo pasar por presidenta de la mesa directiva de un coto en Zapopan consiguió extorsionar a un residente con 3 mil pesos.
El afectado, quien prefirió ser identificado simplemente como "Abel", relató a MURAL que hace dos semanas, un domingo alrededor del mediodía, recibió una llamada de una persona que se identificó como presidenta de la mesa directiva del conjunto residencial donde renta.
La mujer le dijo que había recibido reportes de vecinos sobre el supuesto consumo de mariguana en su domicilio y que la queja ya estaba registrada en una supuesta aplicación que utilizan para gestionar la administración del coto.
"Abel" explicó que sintió miedo de que su casero lo supiera y lo desalojara, por lo que al inicio negó la acusación.
Para la víctima ahora es claro que la mujer estaba probándolo y que, ante su nerviosismo, avanzó en su engaño, pues nunca lo amenazó con reportarlo a las autoridades.
En cambio, la mujer se mostró comprensiva y le confió que nadie más que ella conocía el motivo del reporte y que no quería perjudicarlo, pues si los demás integrantes de la mesa directiva se enteraban, el problema seguramente escalaría.
Entonces, ella le ofreció una supuesta solución: cobrarle una multa por una fiesta ruidosa o por visitantes que se habían comportado de manera inadecuada, en lugar de dejar asentada la queja verdadera. Según le dijo, con ese pago el asunto quedaría resuelto, siempre y cuando se comprometiera a no volver a fumar dentro de su casa.
La supuesta representante vecinal insistió en que el reporte ya estaba generado en una plataforma y que no podía eliminarlo, pero que podía ayudarlo a evitar que el resto de la mesa directiva conociera los motivos de la queja.
Ante el temor de perder su vivienda o enfrentar problemas con las autoridades, el hombre aceptó la propuesta y depositó 3 mil pesos.
"Abel" esperó alguna confirmación del depósito, pero apenas recibió el dinero, la mujer dejó de responder sus mensajes y llamadas. Cuando el afectado intentó comunicarse nuevamente, el teléfono ya estaba apagado. Comprendió que había sido víctima de un engaño.