CIUDAD DE MÉXICO, 18 Sep. (Arturo Ramirez Ramirez, AGENCIA REFORMA)
Ciclistas y peatones padecen por las obras que se realizan en las inmediaciones de la Glorieta de los Insurgentes.
Los pedalistas que salen de la rotonda con dirección al sur de la Capital deben sortear laminas de acero, baches, excavaciones inconclusas y material de construcción que obstruyen la mitad de su carril preferencial.
"Hace como 15 días abrieron y ya no le hicieron nada, lo peor es que, cuando llueve, se inunda y se hace un lodazal, nada más les pedimos que se apuren, las obras son buenas, pero en esta semana ni un sólo trabajador hemos visto por aquí", contó un comerciante de la zona.
Los trabajos se extienden desde Calle Puebla hasta Durango, dónde la circulación se complica, pues algunos automovilistas no pueden esquivar las intervenciones.
En tanto, los ciclistas se exponen al paso cercano y constante de los conductores.
Las láminas de acero para cubrir las excavaciones en el cruce de Insurgentes con Durango no están fijas y se mueven con el paso de los autos, mientras otras están llenas de agua y lodo por los charcos que han dejado las lluvias, representando un riesgo más, reclamó un usuario de bicicleta.
"Con las lluvias no se ven las obras porque se encharca y es fácil caerte. Es increíble que, siendo una avenida tan importante, la ciclovía nunca esté libre, siempre hay obras, baches, charcos, motos estacionadas, de todo, pero nunca es exclusiva para los ciclistas", lamentó el ciclista Rodrigo Aguirre.
El material de construcción también afecta a los peatones.
Sobre Calle Puebla fue habilitada una bodega provisional con madera y lonas de plástico.
Además, junto a los puestos de comida que ya ocupan la mitad de las banquetas, se observan montones de grava, tierra, piedra, tubos y ladrillos para las obras, por lo que algunos transeúntes deben continuar su camino por el arroyo vehicular.
"Sólo pedimos que liberen las banquetas de los puestos que estorban y que sean un poco más limpios al trabajar, dejan todo tirado y uno tiene que andar brincando para cruzar la calle", reclamó Rafael, vecino de la Colonia Roma Norte.