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MONTERREY 21 May. (Paula Roman Berrospe. AGENCIA REFORMA) -
Con el gusano barrenador del ganado reproduciéndose a unos 112 kilómetros de la frontera con Texas, en Nuevo León, y avanzando en Coahuila, especialistas del gremio veterinario advirtieron que la plaga podría estar a unos cuantos días de alcanzar al país vecino, si no es que ya llegó mediante animales silvestres sin ser todavía detectada.
Y es que, con calor y vientos fuertes, la mosca del gusano barrenador puede volar hasta 300 kilómetros en menos de dos semanas, capacidad que, combinada con la alta densidad de los hatos bovinos texanos y la llegada del verano, resultaría en una propagación prácticamente asegurada, indica la evidencia científica más reciente.
Los especialistas**Alberto Banuet y Santiago Reza, coincidieron en que el parásito tardará poco en llegar a Texas, estado que enfrenta el mayor riesgo epidemiológico y económico en EU, de acuerdo con un modelo de dispersión publicado en la revista académica Scientific Reports.
Los dos casos más al norte se encuentran actualmente en Sabinas Hidalgo, Nuevo León, y San Juan de Sabinas, Coahuila, según el último reporte federal, correspondiente al 19 de mayo.
Esas infecciones activas son consideradas por las autoridades como de transmisión local, es decir, no asociadas a la movilización de reses desde el sureste del País, a diferencia del contagio registrado en el mismo municipio nuevoleonés en septiembre.
"La peor pesadilla para la industria (de EU) está por entrar, si no es que ya está en Texas. La mosca vuela más o menos tres kilómetros por día", dijo Banuet, veterinario experto en bovinos y fundador de México Sin Barrenador, una iniciativa de divulgación sobre la plaga.
Santiago Reza, secretario general del Sindicato Nacional de Médicos Veterinarios, señaló que será insuficiente la técnica del insecto estéril mientras no operen las plantas productoras de moscas estériles en Chiapas y Texas, cuyas inauguraciones se contemplan para mediados del 2026 y noviembre del 2027, respectivamente.
La técnica -principal arma de ambos países contra la peste- consiste en cruzar a los machos esterilizados con hembras silvestres, ya que únicamente pueden aparearse una vez en su vida y, al no producir descendencia, se reduce la especie.
Sin embargo, por cada 100 millones de ejemplares liberados, 1.7 millones logran aparearse, por lo que se requiere una dispersión masiva, y el continente americano padece un déficit del 80% en la producción de moscas estériles.
La única planta que opera para ese fin, en Panamá, produce 100 millones de insectos por semana, y, cuando esté terminada la instalación en Chiapas, todavía se tendría un déficit del 60%; sólo con las tres plantas operando, incluyendo la de Texas, se alcanzaría la meta productiva de 500 millones de moscas estériles por semana.
"La mosca (hembra) evolucionó y es difícil que se reproduzca porque detecta que el macho es estéril y lo evita", comentó Reza.