Mercadillo de libros - EUROPA PRESS
MONTERREY 10 Abr. (Elena Sarahi Gaytán Martínez . AGENCIA REFORMA) -
Lupita Ramírez de Price inició en 2011 un pequeño intercambio de libros en San Pedro de Pinta, un ya emblemático espacio dominical entre las calzadas del Valle y Mauricio Fernández Garza.
Este minúsculo esfuerzo ha mutado a uno grande, pues ahora El Trueque de Libros ha alcanzado una cifra magnífica en el aniversario 15 de su fundación.
"Ya llevamos más de 90 mil libros intercambiados", señala Ricardo Price, de 64 años, hijo de Lupita y quien está al frente de esta organización comunitaria, que promueve el intercambio gratuito de obras literarias y de otros temas.
Él llegó de Estados Unidos un año después del arranque y tomó las riendas de esta iniciativa de lectura ante la avanzada edad de su madre, ahora de 94 años. En estos años le han apoyado sus hermanos Bertha y Tomás. Por cada libro donado, el usuario recibe otro.
El arco y la lira, de Octavio Paz; Yo soy la energía, de Nikola Tesla; El pueblo del Sol, de Alfonso Caso; Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano, y hasta una antología poética de Amado Nervo, son los títulos que Bryan Durell, visitante asiduo de San Pedro de Pinta, recuerda que tomó de la plataforma lectora.
"Volví a reencontrarme con mi segunda pasión, la lectura, y pude conocer a grandes personas que hacen posible este intercambio de saberes", dice el ciclista, de 47 años, quien visita El Trueque desde Linda Vista.
La distancia tampoco es impedimento para Karen de la Vega, de Cumbres, que lo frecuenta cada tres meses.
"Lo que más me gusta de esta dinámica es que se normaliza y se comparte el gusto por la literatura de forma amena y sencilla. El placer de leer un libro tiene que ser una de las cosas que la humanidad rechace a perder", dice la joven, de 27 años.
El Trueque de Libros celebra su dinámica de 08:30 a 12:00 horas, todos los domingos, en Paseo de los Duendes.
La plataforma ya ha salido de San Pedro de Pinta, aunque la frecuencia varía en espacios como Callejero Distrito Tec, y Alameda de Pinta, ambos en Monterrey, la Feria de Las Flores, en San Pedro, la Esfera Cultural de García, colonias como Valle Verde y San Bernabé, y hasta Allende.
La organización es incansable a su dedicación lectora: sólo detienen su actividad cuando llueve, porque temen que los libros resulten dañados con el agua y la humedad.
"Nosotros tenemos la política de regalarle un libro a las personas que llegan por primera vez, incluso hay gente que se lleva uno aunque no nos haya traído nada", dice el también agente de Bienes Raíces, de 64 años.
"Tenemos los libros separados por tipo de lectura: novela en español, novela en inglés, no ficción, religión, motivación, filosofía y luego, en el piso, por la altura, hay una caja de libros infantiles".
Se han mantenido todos estos años por los paseantes generosos; cuenta Ricardo que una persona llegó un día con 40 libros, sin pedir ningún título a cambio.
También se han consolidado por 14 voluntarios, entre ellos Ana Sandoval y Alfonso Flores, madre e hijo, que se unieron a la comunidad hace unos cinco años.
Ella, comunicóloga, dice: "En 'El Trueque', lo que siempre decimos a los lectores es: da algo que a ti te gustaría recibir".
El joven, estudiante del CEDART Alfonso Reyes, relata la influencia que tuvo El Trueque de Libros en su formación como ávido lector.
"Conseguí todos los libros que leí durante mi infancia. Ya he crecido, pero tenía un montón de libros infantiles en mi habitación", agrega.
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Estos son los requisitos a considerar:
-Que sean de interés general
-Que estén en buen estado
-Que no sean obsoletos
-Que no pertenezcan a alguna institución educativa