Publicado 08/02/2026 03:20

La reunión con Trump culmina el giro de Petro a su plan de 'paz total'

Los presidentes de Colombia, Gustavo Petro, y de EEUU, Donald Trump, en la Casa Blanca.
Los presidentes de Colombia, Gustavo Petro, y de EEUU, Donald Trump, en la Casa Blanca. - Juan Cano/Presidencia Colombia/d / DPA

MADRID 8 Feb. (EUROPA PRESS) -

La ambiciosa política de paz total con la que el presidente colombiano, Gustavo Petro, pretendía poner fin al conflicto armado que arrastra el país desde hace más de medio siglo, puede haber recibido el golpe definitivo estos últimos días después de las concesiones del mandatario latinoamericano en su visita a la Casa Blanca para verse con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Cuando se confirmaban las promesas que hizo al presidente estadounidense de que acabaría en el plazo de dos meses con la vida de "objetivos de alto valor" de los grupos con los que negoció y sigue negociando el Gobierno, las posiciones de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en la región de Catatumbo fueron bombardeadas por primera vez bajo la administración de Petro.

Murieron al menos ocho integrantes del ELN, histórica guerrilla con la que Petro puso en marcha sus primeras conversaciones de paz, pero que tuvo que suspender después de una serie de ataques del grupo armado, que alcanzaron su máximo exponente en la enconada disputa con el Frente 33 de las disidencias de las FARC en Catatumbo, que limita con Venezuela y clave para el cultivo y el tráfico de coca.

La posibilidad de que las partes pudieran retomar la negociación puede haberse roto definitivamente después de que el nombre de Gustavo Aníbal Giraldo, alias 'Pablito', tercero al mando del ELN y señalado como uno de los responsables del aumento de la violencia en Catatumbo, apareciera en la reunión de la Casa Blanca.

El fracaso del diálogo con el ELN refleja los problemas que siempre tuvo que sortear el proceso. Después de un par de años, y siempre entre reproches de las partes, algunos avances y treguas armadas temporales, quedaron sepultados por las propias dinámicas del conflicto, las escisiones dentro de los grupos armados, la influencia de las economías ilícitas y la falta de coordinación del Gobierno.

Con su llegada a Casa Nariño en agosto de 2022, Petro puso en marcha este ambicioso plan para intentar alcanzar un acuerdo de paz tanto con organizaciones armadas de carácter político, como las guerrillas, como con las meramente criminales, como es el caso del Cartel del Golfo.

Sin embargo, el cariz que ha tomado el conflicto estos años, donde estos actores armados tienden a jerarquías más horizontales y priorizar los enfrentamientos con otros con los que se disputan el control de las economías ilícitas, limitaba el poder de negociación del Gobierno y el de las propias organizaciones.

A estos retos se suma que el plan de paz no ha sido capaz de implementar mejoras de seguridad y ha heredado una aplicación defectuosa, por no decir nula, del anterior gobierno de Iván Duque de los acuerdos de paz de 2016 con las FARC.

EL TRIUNVIRATO DEL NARCOTRÁFICO

'Pablito' forma parte de un triunvirato de "capos invisibles" --como definió el ministro de Defensa colombiano, Pedro Sánchez, a quienes manejan las operaciones en la sombra-- formado también por Néstor Vera Fernández, alias 'Iván Mordisco', jefe del Estado Mayor Central (EMC), la mayor de las disidencias de las extintas FARC.

"La primera línea del narcotráfico vive en Dubái, en Madrid, en Miami. Le pasé una lista al presidente Trump. Sus capos no están en Colombia y hay que perseguirlos", señaló Petro el martes tras salir de la reunión en el Despacho Oval.

'Mordisco' encabezó la segunda mesa de diálogo con el Gobierno en 2023, pero en medio de varios atentados, algunos meses después las autoridades colombianas dieron por rotas las conversaciones y lanzaron una ofensiva total contra él.

Hace apenas un mes, Petro, que siempre ha pedido vivo a 'Mordisco', le denunció ante Tribunal Penal Internacional (TPI) después de que éste invitara al ELN y a otros grupos armados a hacer frente común contra posibles intervenciones estadounidenses como la que culminó con la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero.

Sí mantuvieron abiertas las negociaciones con quien había sido hasta ese momento su subordinado, Alexander Díaz Mendoza, alias 'Calarcá, quien pasó a liderar el Estado Mayor de los Bloques y Frente (EMBF), una escisión del EMC, y sobre quien Washington ha puesto una recompensa de cinco millones de dólares.

Si las promesas de Petro pudieron no haber cogido por sorpresa al ELN y a las disidencias de 'Mordisco' debido al fracaso de las negociaciones, el hecho de que el tercero sea Jesús Ávila Villadiego, alias 'Chiquito Malo', jefe del Clan del Golfo, ha provocado que la mayor organización narcotraficante del país anunciara poco después del encuentro en Washington que se salía de la mesa de diálogo.

'Chiquito Malo', así como otros cabecillas del grupo, tiene una orden de extradición de Estados Unidos, una de las principales razones por las que el grupo decidió iniciar el diálogo con el Gobierno.

Desde septiembre de 2025, las partes se han reunido un par de veces en Doha, acordando la creación de las llamadas zonas de ubicación temporal, desde las cuales se gestiona el desarme y la desmovilización, así como el paso a la vida civil, de quienes quieran sumarse al proceso de paz.

NUEVO ESCENARIO

El encuentro entre Trump y Petro ha servido para relajar las tensiones entre Washington y Bogotá, por el momento, después de que el presidente estadounidense, envalentonado por el éxito de la operación militar en Caracas en la que capturó a Maduro, amenazara a otros líderes latinoamericanos con ser objetivo de su supuesta lucha contra las drogas.

Por su lado, Petro, a quien Trump todavía no ha quitado de su lista de colaboradores con el narcotráfico, ha sacado pecho de su visita a la Casa Blanca --"para mí fue un 9", dijo-- y puede que se haya rendido ya con un proceso que agoniza en medio de treguas fallidas y enfrentamientos constantes con las Fuerzas Armadas.

Sin embargo, las demandas de Trump son susceptibles de provocar una escalada del conflicto armado colombiano, en especial en aquellas zonas en las que operan las organizaciones de estos líderes que ahora pueden sentirse amenazados.

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