Publicado 23/04/2026 08:32

Hace oír su palabra

Archivo - Retrato de Hugo Mujica.
Archivo - Retrato de Hugo Mujica. - EDU CARRERA - FUNDACIÓN LOEWE - Archivo

MONTERREY 23 Abr. (Dalia Elena Gutiérrez Gutiérrez. AGENCIA REFORMA) -

Dice Hugo Mujica en uno de sus poemas que el miedo a morir es eso que amordaza el canto, la celebración de la vida.

"A mí la muerte me interesa mucho como misterio, el misterio de la muerte es el misterio de la vida", señaló el poeta y sacerdote argentino el martes, durante su visita a la Ciudad para una lectura en voz alta de su obra poética.

"¿Qué es eso de que la vida es finita? Nosotros, para no aceptar eso, la hicimos infinita en otro lugar, la hizo Platón, después lo hicieron las religiones. Pero si uno no tiene la conciencia de la vida, no tiene conciencia de la muerte, no tiene conciencia de la eternidad de esta vida".

Mujica (Buenos Aires, 1942), quien también ha sido obrero, artista plástico y monje con votos de silencio, abrió la temporada 2026 de "Poesía en La Milarca", ciclo que se realiza en colaboración con Vaso Roto Ediciones en el museo ubicado en San Pedro.

En su lectura titulada "En el silencio el silencio habla", el Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe 2025 compartió poemas de su libro Del crear y lo creado, donde explora la contemplación y la dualidad entre la vida y la muerte.

"El pájaro vuela / porque él es sus alas / no por saber que las tiene: / cada uno llega a sí mismo / cuando de sí mismo es / su olvido", compartió el escritor.

Ante un aforo lleno, el escritor dedicó un espacio entre sus poemas para responder preguntas de los asistentes.

"Lo que pasa es que nosotros postergamos constantemente la idea de la muerte, el que muere siempre es otro", reflexionó tras ser cuestionado sobre su perspectiva de la muerte.

"Pero la muerte le da la radicalidad a la vida. No es una vida que se estira y se estira. No, me queda esto, y ahora la vivo y la vivo a fondo. La vivo vivo".

Mujica fue obrero en su adolescencia, artista plástico en el Nueva York de los años 60 y monje trapense durante siete años, periodo en el que practicó el voto de silencio.

"Siempre hay algo / que no llega a volverse carne: / no es que nos falte / es que nos excede. / La vida no cabe en la vida / por eso siempre, / en algún lugar, se nos parte".

En su obra poética ha explorado el silencio, el vacío, la vida, lo místico y la oscuridad.

"Yo digo en un poema que las sombras nos dan a luz, pero también desde ellas nacemos", comentó el poeta.

"Las sombras nos constituyen, pero nosotros hemos hecho esa esquizofrenia como que lo malo de nosotros está por un lado y el bien está por otro. La vida es una mezcla, no hay pureza".

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