Archivo - Cadena de cortejo de cuatro moscas Drosophila macho. - MAX PLANCK SOCIETY - Archivo
MONTERREY 25 May. (Paula Roman Berrosp. AGENCIA REFORM) -
Si Nuevo León o Coahuila contagian a Texas con el gusano barrenador del ganado, lo que podría suceder en unos cuantos días, EU desviará toda la producción de moscas estériles hacia ese estado, dejando desprotegido al sur y centro de México, advirtieron expertos cercanos a la Comisión de Salud Animal texana (TAHC).
El Gobierno de Donald Trump ni siquiera le preguntaría a México antes de adueñarse de la producción de ejemplares y las autoridades texanas lo han reconocido en encuentros con especialistas, señaló Alberto Banuet, veterinario especializado en bovinos y fundador de la iniciativa divulgativa México Sin Barrenador.
Citando declaraciones de Thomas Lansford, quien encabeza la TAHC, Banuet refirió que en vez de una erradicación bilateral de sur a norte, EU dispersaría una barrera en la frontera con todas las moscas estériles disponibles, resignando al epicentro de la plaga en México a sólo hacer curaciones manuales al ganado infectado.
Ambas naciones consideran a la técnica del insecto estéril como la mejor arma para combatir al parásito, ya que terminó con los brotes del siglo pasado, en los que se liberaron machos esterilizados para cruzarlos con las hembras silvestres a fin de que no produzcan descendencia, recordó Banuet.
Agregó que los países centroamericanos de donde proviene la plaga ya han sido víctimas de un rezago similar en la liberación de moscas estériles dictado por EU, con todo y la planta panameña, pues los programas de dispersión sistemática sólo suelen incluir a México, y el resto se resignó a únicamente curar gusaneras cuando aparecen.
"A nosotros (los ganaderos mexicanos), ¿qué nos quedaría? Copiar la famosa 'escuela centroamericana de resignación zoosanitaria', o sea, simplemente vamos a vigilar y curar a los animales, lo que va a aumentar los costos de producción", dijo Banuet.
Ubicada en Panamá, la única planta productora de moscas estériles que opera actualmente pertenece a EU, y la que está por inaugurarse en junio en Chiapas tiene un 41% de capital estadounidense y 59% mexicano, que suman 51 millones de dólares.
Más allá de esa inversión, EU posee la infraestructura técnica para la dispersión de insectos y la cepa biológica inicial, y no confía en el Senasica para ceder el control, lo que desencadenaría los esfuerzos unilaterales, de acuerdo con Banuet.
EU ha declarado que no está dispuesto a depender de México para resolver el problema, por lo que también prepara otra planta productora de insectos en su territorio, en Texas, pero abriría hasta noviembre del 2027.
Debido a su eficacia de tan sólo el 1.7%, la técnica del insecto estéril requiere una liberación masiva para funcionar, según la evidencia científica más reciente.
EU estima que es necesario dispersar 500 millones de especímenes por semana, cuando la capacidad productiva en Panamá es de 100 millones semanales y la de Chiapas sería de otros 100 millones. La meta sólo se alcanzaría con la apertura de la planta texana el siguiente año.