Publicado 31/07/2026 06:12

Niños en el deporte: Más allá de las medallas

Archivo - Imagen de recurso de niños realizando deporte
Archivo - Imagen de recurso de niños realizando deporte - AYUNTAMIENTO DE BARCELONA - Archivo

GUADALAJARA 31 Jul. (Fernanda Gutiérrez. AGENCIA REFORMA) -

Especialistas proponen que el deporte a corta edad ayude a construir una relación sana con la actividad física para la vida adulta.

El objetivo del deporte en la infancia no debería de ser formar campeones, sino personas que quieran seguir haciendo deporte durante toda su vida, así lo asegura Andrea Partida, investigadora y especialista en psicología del deporte y actividad física.

Bajo esa perspectiva, identificar desde temprana edad quién será un campeón deja de ser la prioridad. Para Partida, no existe una fórmula que permita predecir el futuro deportivo de un niño.

Más que buscar resultados tempranos, las recomendaciones internacionales ponen el énfasis en la maduración biológica, el bienestar al practicar deporte, la motivación, la recuperación y la calidad del entrenamiento.

"Yo diría que es una combinación de habilidades motrices pero también de confianza, de disciplina, de autonomía, de cómo se relaciona con otras y otros y también en cómo disfrutan la actividad", detalla.

Cuando toda la atención se concentra en ganar, añade la especialista, los niños pueden comenzar a sentir que el cariño, el reconocimiento o incluso el orgullo de sus padres dependen de sus resultados. En cambio, cuando se valora el esfuerzo, la constancia, el compañerismo y el disfrute, el deporte se convierte en una herramienta para desarrollar habilidades que trascienden cualquier competencia.

Ese cambio de enfoque ha sido adoptado por países como Noruega, cuyo modelo de desarrollo deportivo es considerado uno de los más exitosos del mundo. En lugar de priorizar la especialización temprana o la obtención de medallas durante la infancia, busca que los niños disfruten el deporte, permanezcan activos y desarrollen habilidades físicas y sociales antes que resultados competitivos, comparte Andrea.

Además del entrenamiento, la especialista invita a mirar el contexto completo en el que se desarrolla cada niño. A este conjunto de factores lo denomina carga total, un concepto que engloba todas las exigencias físicas, mentales y emocionales a las que está expuesto.

"Últimamente se habla mucho del concepto de carga total del niño o la niña. No solo cuenta la carga del entrenamiento, también influye cómo duerme, cómo se alimenta, cómo le va en la escuela, si está atravesando alguna situación familiar, cuánto tiempo pasa trasladándose o incluso el estrés que experimenta en su vida diaria", explica.

TÓMALO EN CUENTA

Te compartimos algunas señales que la experta señala como focos rojos que podrían comunicar que el infante está dejando de disfrutar el deporte.

> Ya no quiere asistir a los entrenamientos o constantemente busca excusas para faltar.

> Deja de disfrutar las competencias y se muestra más preocupado por el resultado que por participar. No es necesario que en la infancia deba lidiar con el estrés competitivo.

> Expresa molestias físicas constantes que se anteponen al entrenamiento.

> Presenta cambios de ánimo, como irritabilidad, tristeza o frustración frecuente relacionados con el deporte.

> Expresa miedo a equivocarse o a decepcionar a sus entrenadores o a sus padres.

> Se observa agotado física o emocionalmente, incluso cuando el volumen de entrenamiento no ha aumentado.

> Pierde la motivación por una actividad que antes disfrutaba.

> El deporte se convierte en una fuente constante de estrés, en lugar de representar un espacio de aprendizaje y convivencia.

> Su autoestima comienza a depender únicamente de su desempeño deportivo o de los resultados que obtiene.

EL DEPORTE SE DEBE ADAPTAR

La investigadora Andrea Partida asegura que el entrenamiento debe adaptarse a la vida del niño o la niña y no al revés. Todos los deportes tienen momentos para adaptar las cargas del entrenamiento y deberá ir acompañado con un desarrollo físico y emocional del infante para sobrellevarlo.

"Cuando los entrenamientos aumentan, también es importante socializarlo con el niño o la niña, preguntarle si se siente listo para el siguiente paso, si es cómoda la convivencia con sus compañeros y si está disfrutando la actividad. Si los niños tienen el talento o el deseo, inevitablemente llegarán al alto rendimiento sin sacrificar su bienestar", expresa Partida.

EL VERDADERO TRIUNFO EMPIEZA EN CASA

La especialista subraya que el papel de madres y padres es determinante para que el deporte siga siendo una experiencia positiva. Estas son algunas recomendaciones para acompañar a los niños sin que la presión por los resultados eclipse el disfrute.

> Enamórate de tu hijo como persona, no de su talento. El valor de un niño no depende de sus resultados deportivos.

> Reconoce el esfuerzo antes que el resultado. Celebra la constancia, la disciplina, el compañerismo y el aprendizaje, no solo las medallas.

> Pregunta cómo se sintió, no únicamente cómo le fue. Después de una competencia, interésate por su experiencia antes que por el marcador.

> Evita proyectar expectativas personales. El deporte debe responder a los intereses del niño, no a los sueños pendientes de los adultos.

> Respeta sus tiempos de descanso y recuperación. El rendimiento también depende del sueño, la alimentación y el equilibrio con otras áreas de su vida.

> Mantén una comunicación abierta. Intenta preguntar continuamente si disfruta entrenar, qué es lo que más le gusta o si existe algo que le preocupa, escúchalo antes de minimizar lo que siente. Después de una competencia, evita que la primera pregunta sea si ganó o cuántos goles metió, indaga si disfrutó y que fue lo que más le gustó.

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