Publicado 19/05/2026 08:09

Prende furor por las estampitas del Mundial

Archivo - Evento de presentación del trofeo original de la Copa Mundial de la FIFA 2026
Archivo - Evento de presentación del trofeo original de la Copa Mundial de la FIFA 2026 - Gustavo Valiente - Europa Press - Archivo

MONTERREY 19 May. (Diego Edson Ronaldo Padilla Romero. AGENCIA REFORMA) -

El álbum Panini 2026 del Mundial desata furor en Monterrey y sus alrededores y revive una tradición familiar entre estampas e intercambios.

Promueven la unión familiar

Aún no se entra a la tienda y hacia donde se vea ya hay niños, papás y mamás intercambiando estampitas en mesas y encima de las cajuelas de los coches.

Cargan cajas repletas de estos coleccionables, llevan consigo su álbum y listas impresas o digitales donde van marcando las piezas que adquieren.

Ésta es una tarde normal a las afueras de Panini, sucursal San Pedro, tienda con 30 años de tradición organizando intercambios de calcomanías del álbum Copa del Mundo, un artículo promocional que la empresa lanzó en México en 1970, año del primer Mundial que se realizó en México.

El establecimiento, dirigido por Nancy González y su familia, es uno de los sitios pioneros en la Ciudad en armar estos encuentros, aunque actualmente también los organizan grupos de coleccionistas, empresas y hasta dependencias de gobierno.

"Nosotros tenemos ya casi cinco mundiales aquí", dijo González.

"Se ven las generaciones crecer. Vienen primero los papás con los niños, luego los niños más adolescentes, luego los abuelitos con los niños y aquellos niños ya con sus hijos chiquitos".

La edición 2026 del álbum mundialista, lanzada el 30 de abril, es la más grande en la historia de este coleccionable: cuenta con 980 espacios para completar, repartidos en 112 páginas. Cada una de las 48 selecciones que jugarán tiene 20 estampas: 18 jugadores, el escudo y una foto del equipo.

También hay 20 piezas de jugadores estrella con variantes de colores y 12 exclusivas de Coca- Cola.

En tiendas de conveniencia, sucursales Panini y en línea se puede adquirir el álbum desde 100 pesos y las estampas se venden en cajas con 10 o 100 sobres. A diferencia de otros años, cada uno contienen siete piezas en lugar de cinco y vale 25 pesos.

A pesar de ser más caro y complejo llenar el álbum 2026, González comentó que en este año hay más gente interesada en completarlo. Y es que hay más emoción porque México volverá a ser sede de la Copa del Mundo, lo no ocurría desde 1986.

"Este Mundial sí ha sido un poco fuera de lo común porque la gente está muy entusiasmada en recibirlos aquí en Monterrey", comentó González.

"La gente está en euforia completa de tener su álbum y tener el recuerdo donde México RAI sede con Estados Unidos y Canadá, que es la primera vez también que se hace en tres países".

Ayudan a crear comunidad

Más allá del fanatismo por el futbol, los coleccionistas consideran el álbum como una oportunidad para compartir dentro y fuera de casa, llegando a formar una tradición alrededor de completar el álbum en familia.

Especialistas promueven esta actividad por sus beneficios sociales y de convivencia.

"Coleccionar sin obsesiones es una actividad que resulta gratificante, genera grupalidad y tejido social. La reunión entre coleccionistas ayuda a crear comunidad con otros que te identifican y te hace sentir pertenencia", explicó el psicólogo Israel Chávez.

"Cuando los padres se interesan por el mundo de los niños y adolescentes, se abren más caminos de comunicación y confianza, porque sienten que su mundo le importa al adulto".

En la familia de Marcela González, el llenado del álbum empezó en 2010 por iniciativa suya. Cada cuatro años, sus dos hijas y esposo esperan el Mundial para reunirse en familia y vivir juntos el pegado de estampas y el intercambio.

A pesar del paso del tiempo, sus hijas mantienen viva la tradición y son ellas quienes ahora organizan la tradición en casa, incluso desde otros países.

"Aunque una de mis hijas ya viva en el extranjero, siempre está al pendiente", dijo González. "Me pregunta: '¿cómo estás?, ¿ya las juntaste?, ¿cuántas te faltan?'. Y mi hija la que vive aquí nos ayuda a pegarlas con sus amigos y con el novio".

En el caso de Sara Treviño, la tradición inició en 2010 cuando su hijo estaba en preescolar.

Junto con otras mamás, ella organizaba intercambios en un parque cercano. Al llegar a casa, ella se daba a la tarea de pegar las estampas milimétricamente para asegurar que quedaran bien ubicadas y en una hoja, marcaba las que iban consiguiendo.

"Ahorita ya es mi hijo el que lleva el control en un Excel", compartió. "Lo que hicimos este año fue sentarnos un domingo en el comedor y nos dividimos los sobres y los equipos y cada uno iba llenando uno después de varias horas".

Ponen reglas

En el kínder, primaria y hasta la universidad, el coleccionismo del álbum de Panini está presente y los jóvenes se reúnen después de clases para conseguir estampitas. Ante el interés de los chicos, diversas instituciones han establecido reglas de intercambio y espacios designados.

Dinorah Saldaña, miembro de la sociedad de padres de familia del American Institute of Monterrey (AIM), comenta que una de las pláticas más recurrentes entre estudiantes, papás y mamás es sobre el álbum y el cambio de estampitas.

"Los estudiantes sí podrán traer e intercambiar tarjetas durante el recreo, tanto en la biblioteca como en el foyer", se lee en el reglamento del AIM, que también prohibe vender las tarjetas y presionar a otros para intercambiar.

"En caso de que comiencen a presentarse conflictos, la actividad podrá suspenderse".

A nivel universitario, los estudiantes realizan intercambios de manera informal y entre amigos.

Karlos Infante, estudiante de Periodismo Deportivo en el Tec, se reúne con sus compañeros antes de clases para cambiar las tarjetas repetidas, tradición que mantiene desde primaria.

"En la escuela vi que era el boom, entonces yo empecé a llevar mi álbum y todos los grados se juntaban y hacían sus mesas de intercambio", platicó el joven.

"Está chido que todavía a esta edad eso no se ha perdido, se mantiene intacto ese gusto".

Hay quienes ni siquiera buscan completar el álbum, pero siguen intercambiando como pasatiempo.

Mauricio de la Fuente, estudiante de Terapia Física y Rehabilitación deportiva en la UANL, colecciona el álbum para convivir con otros aficionados y disfruta el misterio de ir abriendo cada sobre sin saber qué saldrá.

"Para mí lo esencial es ver que me toquen mis jugadores favoritos. Siempre he sido fan de Lionel Messi, entonces me emociono cuando me toca él o Argentina", expresó.

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