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GUADALAJARA 13 Jul. (Roberto Jiménez. AGENCIA REFORMA) -
La IA dejó de ser una herramienta exclusiva para empresas tecnológicas y comenzó a incorporarse a las finanzas personales.
La Inteligencia Artificial (IA) dejó de ser una herramienta exclusiva para empresas tecnológicas y comenzó a incorporarse a las finanzas personales mediante asistentes conversacionales, aplicaciones bancarias y plataformas de administración de gastos.
Sin embargo, organismos financieros mexicanos advierten que su utilidad depende de la calidad de la información que reciba y de que las decisiones finales sigan siendo responsabilidad del usuario.
La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) señala que una adecuada educación financiera continúa siendo la base para elaborar presupuestos, ahorrar y tomar decisiones informadas.
En ese contexto, considera que la IA puede convertirse en un apoyo para organizar información y detectar hábitos de consumo, pero no sustituye el criterio personal ni el conocimiento financiero.
Entre los usos más prácticos se encuentra el análisis automático de movimientos bancarios para clasificar gastos, identificar pagos recurrentes, localizar suscripciones que ya no se utilizan y estimar cuánto dinero podría destinarse al ahorro cada mes.
También puede elaborar presupuestos personalizados a partir del historial de ingresos y egresos, así como generar recordatorios para evitar pagos tardíos y los intereses asociados.
Otra de sus aplicaciones consiste en ayudar a responder preguntas cotidianas, como cuánto dinero destinar a un fondo de emergencia o cómo reducir gastos hormiga.
No obstante, la Condusef recomienda verificar siempre que las respuestas se apeguen a información oficial y evitar compartir datos sensibles, como contraseñas, números completos de tarjetas o códigos de autenticación, con cualquier plataforma de IA.
El Banco de México coincide en que las herramientas digitales pueden fortalecer la toma de decisiones financieras siempre que se utilicen con educación económica y conocimiento sobre conceptos como presupuesto, ahorro, inversión y los sesgos que influyen en las decisiones de consumo. El organismo ofrece materiales gratuitos para desarrollar estas habilidades antes de utilizar tecnologías automatizadas como apoyo en la administración del dinero.
Especialistas también advierten que los modelos de lenguaje pueden generar respuestas convincentes, pero incorrectas o desactualizadas, por lo que no deben emplearse como sustitutos de un asesor financiero cuando se trata de inversiones, contratación de créditos o decisiones patrimoniales.
En un entorno donde las herramientas de IA son cada vez más accesibles, las autoridades financieras coinciden en que su mayor aportación está en automatizar tareas repetitivas y facilitar el análisis de gastos diarios. Sin embargo, el manejo responsable del dinero sigue dependiendo de la educación financiera, la verificación de la información y el juicio de cada persona.