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GUADALAJARA 17 Abr. (Stefanny Dolores Soriano Hernández. AGENCIA REFORMA) -
México acelera en robótica y mira a los robots humanoides como nueva apuesta industrial, con Jalisco perfilado como hub tecnológico clave.
La expansión de los robots humanoides en la industria mexicana despierta dudas sobre su impacto en el empleo, pero también abre espacio a una nueva generación de trabajos tecnológicos. Más que un reemplazo inmediato de trabajadores, la automatización reordena tareas y genera demanda de perfiles capaces de programar, mantener y mejorar estos sistemas.
Desde la academia, Luque advierte que la clave está en anticiparse con formación de talento en robótica e inteligencia artificial, antes de que la brecha se vuelva inmanejable.
"El problema no es que lleguen más robots a México; el verdadero riesgo es que no tengamos suficientes ingenieros y técnicos que los entiendan y los controlen", señaló.
Universidades, tecnológicos y centros de investigación ya han empezado a actualizar planes de estudio e incorporar materias de programación, visión computacional, mecatrónica y ciencia de datos, pero el ritmo aún es menor al que marcan los avances tecnológicos.
Tres frentes: fabricación, uso y talento en robótica
Especialistas en robótica en México coinciden en que el país se juega su lugar en la próxima década en tres frentes: la fabricación de sus propios robots, el uso intensivo de estas tecnologías en la industria y la formación de talento especializado. México ya no es solo un gran comprador de robots; también empieza a incursionar en el diseño y construcción de soluciones robóticas propias, desde robots de servicio hasta proyectos de robots humanoides desarrollados en universidades y empresas tecnológicas nacionales.
Desde la perspectiva de Alberto Luque Chang, Académico e investigador del departamento de Ingenieria Electro-Fotónica del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingeniería (CUCEI) de la U. de Gl , el punto de quiebre está en dejar de ver a los robots solo como equipo importado y empezar a apropiarse del diseño, el software y la integración de estos sistemas.
"Aquí la diferencia es si México quiere seguir comprando robots o si se atreve a diseñarlos, programarlos y ponerles inteligencia hecha por mexicanos", dijo
Esta visión implica pasar de la maquila tradicional a una manufactura de alto valor agregado, donde la robótica y la inteligencia artificial se convierten en capacidades estratégicas para México.
Nearshoring y robots humanoides en la manufactura mexicana
El fenómeno del nearshoring* ha reconfigurado la industria manufacturera en México y abre una ventana para que el país se posicione también en la producción y operación de robots humanoides. La llegada de nuevas plantas, sobre todo en el norte y el Bajío, está acompañada de mayores niveles de automatización, desde robots industriales tradicionales hasta soluciones más avanzadas de robótica colaborativa y sistemas inteligentes en líneas de producción.
Luque considera que este contexto le da a México una oportunidad única para convertirse en socio tecnológico y no solo en un destino de mano de obra barata.
"Con el nearshoring, México puede pasar de ser la fábrica barata de Norteamérica a ser un socio tecnológico que diseña y prueba robots humanoides para toda la región", dijo.
Según el especialista, la combinación de base manufacturera robusta, cercanía con Estados Unidos y ecosistema de software e inteligencia artificial crea un terreno fértil para pilotear robots humanoides en entornos reales como almacenes, plantas automotrices o centros logísticos.
Robots humanoides y empleo: de la automatización al talento
La expansión de los robots humanoides en la industria mexicana despierta dudas sobre su impacto en el empleo, pero también abre espacio a una nueva generación de trabajos tecnológicos. Más que un reemplazo inmediato de trabajadores, la automatización reordena tareas y genera demanda de perfiles capaces de programar, mantener y mejorar estos sistemas.
Desde la academia, Luque advierte que la clave está en anticiparse con formación de talento en robótica e inteligencia artificial, antes de que la brecha se vuelva inmanejable.
"El problema no es que lleguen más robots a México; el verdadero riesgo es que no tengamos suficientes ingenieros y técnicos que los entiendan y los controlen", señaló.
Universidades, tecnológicos y centros de investigación ya han empezado a actualizar planes de estudio e incorporar materias de programación, visión computacional, mecatrónica y ciencia de datos, pero el ritmo aún es menor al que marcan los avances tecnológicos.
Jalisco como hub tecnológico para robots humanoides
En el mapa nacional, Jalisco se posiciona como hub tecnológico de México y una de las entidades mejor colocadas para aprovechar las oportunidades en robots humanoides. Guadalajara concentra un ecosistema de alta tecnología con empresas de electrónica, software, inteligencia artificial y servicios de TI que pueden integrarse a la cadena de valor de la robótica avanzada. Además, el estado cuenta con un hub de inteligencia artificial y universidades con programas en computación, mecatrónica y robótica, que alimentan una masa crítica de talento joven.
Para Luque, esta combinación convierte a Jalisco y a la región Occidente en un laboratorio natural para pilotos de robots humanoides, tanto en manufactura como en servicios.
"Jalisco tiene todo para ser el laboratorio de los robots humanoides en México: talento, industria y un ecosistema tecnológico que otros estados todavía están construyendo", detalló.
El reto, advierte, es pasar del discurso de "Silicon Valley mexicano" a proyectos concretos: alianzas empresa-universidad, pruebas en parques industriales y políticas públicas que incentiven la inversión en robótica e inteligencia artificial.
Oportunidad para México y Jalisco en la próxima década
La oportunidad de México en robots humanoides dependerá de cómo articule sus capacidades en manufactura, innovación y educación. Si el país consolida su posición como usuario relevante de robots industriales y, al mismo tiempo, desarrolla talento y empresas capaces de diseñar y fabricar robots propios, puede aspirar a ser un jugador serio en el mercado global de robótica humanoide.
En este escenario, Jalisco tiene margen para convertirse en el escaparate de esa transformación: un estado donde se formen especialistas, se prueben soluciones de robots humanoides en entornos reales y se generen casos de éxito replicables en el resto del país.
"La pregunta ya no es si vamos a ver robots humanoides en las fábricas y ciudades de México, sino si queremos que esa tecnología se haga aquí y genere empleo bien pagado para nuestros jóvenes", dijo el especialista.
Con esa definición, el mensaje del especialista es claro: la ventana de oportunidad existe, pero México y Jalisco necesitan moverse rápido si quieren subir de escalón en la cadena de valor tecnológica.