Archivo - La bandera de México, a 3 de diciembre de 2024, en Madrid (España). - Eduardo Parra - Europa Press - Archivo
CIUDAD DE MÉXICO 1 Jun. (Victor Osorio. AGENCIA REFORMA) -
México requiere sentarse a discutir su sistema fiscal para adaptarlo y traerlo al siglo 21, remarca Diego Merla, coordinador de Estrategia de Justicia Fiscal en Oxfam México.
Hace falta, sí, señala en entrevista, una reforma fiscal progresiva y profunda, pero sobre todo un nuevo pacto fiscal.
"Nos tenemos que volver a sentar a discutir el sistema fiscal para adaptarlo y traerlo al siglo 21. La última vez que tuvimos una convención hacendaria, si no mal recuerdo, fue por ahí del 81", comenta.
"No nos hemos vuelto a sentar estados, municipios, sociedad civil, academia, gobierno federal, a revisar el sistema hacendario en su conjunto y a actualizarlo, a volver a poner sobre la mesa qué objetivos lo orientan, si son objetivos meramente de simplificación, de no incomodar demasiado a los empresarios, o si son objetivos de que sea una herramienta que sirva para reducir brechas de desigualdades, para redistribuir recursos y riqueza".
El hecho, advierte, es que no hay recursos suficientes, al tiempo que existen muchos compromisos de gasto que atender.
El informe Financiar el Futuro, publicado por Oxfam México el mes pasado, reconoce que el gobierno federal fortaleció su capacidad recaudatoria mediante el combate a la evasión, la eliminación de condonaciones, el cobro de adeudos a grandes contribuyentes y una mayor recaudación en aduanas.
Sin embargo, advierte, la hacienda pública alcanzó los límites de una estrategia basada en recaudar mejor sin cambiar las reglas de fondo.
"Se está apostando por un juego postneoliberal, pero las reglas del juego hacendarias son súperneoliberales todavía. Si quieren una transformación de fondo tendrían que cambiar las reglas del juego", apunta Merla.
"Y eso implica justamente orientar el sistema hacendario, no a cumplir con parámetros constantes de superávit primario como último fin, sino a que el sistema sea una herramienta para redistribuir recursos y reducir desigualdades".
Debate global
A nivel de la discusión internacional sobre el tema de un nuevo modelo fiscal han cambiado mucho las cosas en los últimos años, destaca Merla, quien fungiera durante 3 años como subadministrador de Investigación Tributaria en el SAT.
"La primera señal de cambio es la discusión (en la OCDE) del impuesto mínimo a las empresas multinacionales que ahora está detenida por el gobierno de Estados Unidos, pero no deja de ser el punto de inflexión en el que por primera vez los gobiernos se sientan a discutir cómo cobrarles con estándares mínimos y dejar de competir para ver quién les cobra menos a los más ricos, en una carrera que prometía atraer más recursos, pero que no necesariamente atrajo más bienestar a los países que lo adoptaron", detalla.
Además, indica, surgió la Plataforma Tributaria de Latinoamérica y del Caribe, inicio la discusión en la ONU sobre la convención tributaria, y el año pasado durante el foro de Financiamiento para el Desarrollo, surgió la Plataforma de Acción de Sevilla, que incluye la iniciativa Tax the Super Rich.
"Habría que mencionar también el G20, en el que Brasil comisiona a Gabriel Zucman (economista francés) para hacer un primer estudio sobre un estándar de tributación mínimo para las personas de más grandes fortunas", apunta.
Y México, considera, empieza a mostrar menos reticencia a entrar en la conversación.
Al participar en la cumbre en defensa de la democracia en Barcelona, abunda, la Presidenta Claudia Sheinbaum se reunió con mandatarios que están empujando estos temas.
"Coincidió con que el Observatorio Internacional Fiscal, que dirige Zucman, presentó por ese entonces un análisis de un impuesto mínimo (a la riqueza) en Latinoamérica, con datos para México, y tanto la Presidenta como Édgar Amador (Secretario de Hacienda), a pregunta al respecto de un periodista, responden ya no con una cerrazón total, que era la que veíamos antes en el gobierno anterior, de no vamos a subir impuestos, sino más bien de si es necesario lo analizamos", señala.
"Ya lo contemplan como una de varias opciones en la mira para incrementar los ingresos tributarios, que, lo han dicho varias veces, sí es una preocupación".
Progresividad
Para Oxfam, subraya Merla, es muy importante el el mensaje de que hay muchas opciones.
"Le toca decidir tanto el gobierno federal como los gobiernos internacionales, por cuales apostar y cómo adoptarlas, y construir también los consensos democráticos que se necesitan para avanzar con este tipo de medidas", plantea.
No obstante, acota, es ineludible abordar el tema de la progresividad en la recaudación.
"De fondo, necesitamos que los más ricos paguen más en México. Con los pocos datos que tenemos sí podemos afirmar que quienes ganan más de 500 millones de pesos al año aportan apenas 22 centavos de cada 100 pesos del presupuesto y quienes ganan más de 1,500 millones, que son los grandes contribuyentes, no aportan ni un centavo, y por otro lado tanto el consumo como el trabajo aportan más de 60 pesos de cada 100 pesos", indica.
"Necesitamos que los más ricos paguen más, que suban sus tasas efectivas de contribución y eso puede ser a través de impuestos mínimos como los que propone en el Observatorio Internacional. La tasa podría estar a discusión democrática, puede ser el 2 o 3 por ciento que propone el Observatorio, pero para ser una tasa que en serio reduzca la concentración extrema de la riqueza, tendría que estar arriba del 5 por ciento, que está arriba de la tasa promedio de crecimiento de las más grandes fortunas en México en los últimos años".
Y está además, señala, la discusión de la política de deuda.
"¿A quién le pedimos dinero y para qué? Y ¿a quién le presta dinero el gobierno mexicano y para qué? La banca de desarrollo está muy abandonada y tiene un rol muy importante que jugar a la hora de repensar cómo volcamos el dinero público para financiar el futuro", remarca.