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GUADALAJARA 18 Jun. (MURAL / Staff. AGENCIA REFORMA) -
México se encuentra en la frontera entre el grupo de naciones que pagan a tiempo sus deudas y el de los países de mayor riesgo, luego de que Moody's degradó la calificación soberana al primer nivel del grado de inversión -BBB-, nivel en que Fitch Ratings ya la tenía colocada. S&P Global Ratings había rebajado su perspectiva una semana antes.
Los efectos ya son visibles. El Gobierno federal perdió la capacidad de colocar deuda a 30 años a tasa fija, o lo hace con montos muy limitados. Lo mismo ocurre con empresas y bancos. Las hipotecas personales, que antes alcanzaban ese plazo a tasa fija, ahora se otorgan a plazos más cortos y con tasas más altas, detalló Víctor Manuel Herrera, presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).
La degradación soberana arrastró además a seis instituciones financieras: BBVA México, Banorte, Santander, Banamex, Banco del Bajío y Bancomext fueron rebajados por Moody's a finales de mayo.
"Estamos justo en la frontera", advirtió Herrera. Para ilustrar el riesgo, citó el caso de Brasil, que perdió el grado de inversión en 2015 y hoy opera con una tasa de referencia de 15 por ciento y una inflación de 5 por ciento -el costo del financiamiento equivale al triple de la inflación-, lo que inhibe el crecimiento económico.
El punto de inflexión, según el especialista, requiere tres acciones: detener el crecimiento de la deuda, reducir el déficit fiscal a entre 3 y 3.5 por ciento del PIB -cerró en 3.9 el año pasado y el Gobierno lo prevé este 2026 en 4.1-, y recuperar el crecimiento económico.
Gabriela Gutiérrez, presidenta nacional del IMEF, subrayó que la rebaja a los seis bancos es la primera advertencia de que México podría perder el grado de inversión en el mediano plazo si no hay un cambio de rumbo en las finanzas públicas y en la situación de Pemex.
"Perder el grado de inversión traería un entorno sumamente volátil, con una depreciación sustancial de la moneda, presiones inflacionarias, altas tasas de interés y mayor retraso en el retorno al crecimiento sostenido", alertó.
El escenario más adverso -volatilidad cambiaria y altas tasas de interés- podría materializarse en un plazo de 24 meses si no se corrige el rumbo, estimó Herrera.
Estancamiento
A los efectos de la degradación soberana se suma otra preocupación: la economía está estancada.
En mayo pasado, la actividad económica apenas avanzó 0.01 por ciento mensual, de acuerdo con el Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE), del Inegi.