Publicado 19/06/2026 09:07

Fundación Casa de México presenta la histórica campaña del Mundial de futbol México 86

FOTOS EXPOSICIONES MEXICO 86 ANNIE LEIBOVITZ
FOTOS EXPOSICIONES MEXICO 86 ANNIE LEIBOVITZ - CEDIDA

MADRID 19 Jun. (EUROPA PRESS) -

Fundación Casa de México en España se suma a la celebración de la copa del mundo de fútbol y presenta la exposición México 86. El mundo unido por un balón, la icónica serie de fotografías de la recocida Annie Leibovitz realizadas en México con motivo del mundial de fútbol de 1986.

Comisariada por Héctor Orozco el público podrá disfrutar de trece fotografías de manera gratuita desde el 18 de junio hasta 20 de septiembre de 2026.

Uno de los aspectos más innovadores de México 86 fue la participación de la fotógrafa Annie Leibovitz. El comité organizador le encargó una serie de imágenes que relacionaran el fútbol con el patrimonio histórico y cultural mexicano. La propuesta rompía con la tradición de los carteles ilustrados que habían caracterizado a los mundiales anteriores.

Leibovitz viajó durante seis meses por el país y realizó fotografías en sitios arqueológicos emblemáticos como Chichén Itzá, Teotihuacán y Tula. En ellas utilizó modelos para crear escenas que fusionaban el movimiento del fútbol con la monumentalidad de las civilizaciones mesoamericanas.

Una de esas imágenes terminó convirtiéndose en el cartel oficial del Mundial. Mostraba a los Atlantes de Tula iluminados a contraluz, con un balón de fútbol y la silueta proyectada de un jugador en acción. Fue la primera vez que el póster oficial de una Copa del Mundo se basó en una fotografía en lugar de una ilustración o pintura.

La campaña buscaba presentar a México no solo como sede deportiva, sino como heredero de una de las tradiciones culturales más antiguas de América.

Contexto Mundial de fútbol 1986

El Mundial de 1986 se celebró en México entre mayo y junio, convirtiéndose en la segunda Copa del Mundo organizada por el país. Originalmente la sede sería Colombia, pero su renuncia por diversos motivos llevó a la FIFA a elegir a México, que ya contaba con infraestructura y experiencia tras organizar el torneo de 1970. Por ello fue elegido anfitrión y terminó convirtiéndose en el primer país en organizar dos Copas del Mundo masculinas.

La competición se desarrolló en un contexto marcado por la recuperación del país tras el devastador terremoto de 1985 en Ciudad de México. La organización del torneo fue vista como una oportunidad para proyectar una imagen de resiliencia y capacidad ante el mundo.

El torneo dejó momentos imborrables como el “Gol del Siglo” y la “Mano de Dios” en el partido entre Argentina e Inglaterra, disputado en el Estadio Azteca. Estos episodios consolidaron a México 1986 como una referencia cultural y deportiva del fútbol mundial.

Con la Copa Mundial de 2026, México amplía ese récord histórico al convertirse en el primer país que alberga partidos de tres ediciones distintas del Mundial masculino: 1970, 1986 y 2026.

La Copa Mundial de 2026 representa un hito porque es la primera organizada conjuntamente por tres países: México, Estados Unidos y Canadá. Además, contará con 48 selecciones, el mayor número de participantes en la historia del torneo.

Annie Leibovitz nació en 1949 en Connecticut. Compró su primera cámara en el verano de 1968, cuando era estudiante en el Instituto de Arte de San Francisco. Sus primeras obras están marcadas por imágenes del paisaje del área de la bahía y fotografías tomadas durante los viajes por carretera que solía realizar entre San Francisco y Los Ángeles. Cambió su especialidad de pintura a fotografía y, aun siendo estudiante, en 1970 se presentó en la revista Rolling Stone —apenas tres años después de su fundación— con algunas de sus fotografías. Varias fueron publicadas, dando inicio a su carrera como fotoperiodista y a una relación simbiótica con una revista célebre por reflejar el espíritu de su tiempo en Estados Unidos.

El primer gran encargo de Leibovitz fue para un reportaje de portada sobre John Lennon. En 1973 se convirtió en la fotógrafa principal de Rolling Stone y, cuando dejó la revista, había acumulado 142 portadas y publicado ensayos fotográficos sobre numerosas historias, incluida la gira de los Rolling Stones de 1975. Los momentos de libertad y una imaginación inagotable impulsaron la evolución de su fotografía.

El monumental conjunto de obras realizado durante sus trece años en Rolling Stone desdibujó las fronteras entre celebridad y ciudadano común, entrevistador y entrevistado, artista y sujeto, eliminando la distancia entre Leibovitz y las personas retratadas. Al documentar también a reporteros y fotógrafos además de sus protagonistas, destacó a quienes normalmente permanecían detrás de la cámara y los llevó al primer plano.

Leibovitz registró importantes acontecimientos políticos de los años setenta en Estados Unidos, incluida la campaña presidencial de 1972, que cubrió junto al escritor Hunter S. Thompson. En una fotografía inquietante tomada el 9 de agosto de 1974, cuando el presidente Richard Nixon dimitió, su cámara captó el helicóptero presidencial despegando desde los jardines de la Casa Blanca. Su inmersión en el panorama político se extendió también a las elecciones de 1976, cuando figuras como Jerry Brown y Jimmy Carter captaron la atención nacional. Fotografió la Convención Nacional Demócrata en Nueva York, mostrando momentos espontáneos con Dianne Feinstein y periodistas como Sally Quinn y Dan Rather. La mirada discreta de Leibovitz sitúa tanto a la fotógrafa como a sus colegas como actores y contribuyentes esenciales de los acontecimientos culturales.

Cuando acompañó a los Rolling Stones para documentar su gira por América en el verano de 1975, Leibovitz se integró hasta tal punto en el mundo de la banda que solo su cámara le recordaba quién era. Su extraordinaria capacidad para sumergirse en distintos entornos le permitió relacionarse directamente con sus sujetos, revelando aspectos auténticos, sinceros y, quizá, más vulnerables de ellos mismos.

Leibovitz comenzó a utilizar una cámara de formato medio que producía fotografías cuadradas y resultaba ideal para retratos preparados con iluminación estroboscópica. Estos retratos planificados partían de una idea sencilla, a menudo nacida de una colaboración profundamente personal con sus modelos. Esta relación, caracterizada por una intimidad excepcional y una inusual profundidad de implicación, puede apreciarse en una de sus fotografías más célebres, en la que un John Lennon desnudo abraza a Yoko Ono. El retrato, realizado el 8 de diciembre de 1980, pretendía ser un símbolo íntimo de la relación de la pareja. Cuando Lennon fue asesinado pocas horas después de la sesión, la imagen se convirtió en un poderoso memorial visual.

En 1983, cuando Leibovitz se incorporó al equipo de la renovada Vanity Fair, ya estaba consolidada como la fotógrafa de música rock más destacada y una aguda documentalista del panorama social. En Vanity Fair y posteriormente en Vogue, desarrolló una extensa producción de retratos de actores, directores, escritores, músicos, deportistas, figuras políticas y empresariales, además de fotografías de moda. Su retratística refleja una técnica distintiva desarrollada desde los inicios de su carrera: adaptar conscientemente el estilo al sujeto mediante una colaboración estrecha con este, fotografiándolo en su hogar o en lugares significativos para él, donde podían aparecer amigos, parejas, hijos y otros elementos personales.

La prolífica producción de Annie Leibovitz y su enfoque innovador de la fotografía la sitúan de manera singular dentro de la tradición y la evolución del retrato estadounidense del siglo XX. Su lenguaje fotográfico único coincidió con la evolución del medio como fuerza artística y contribuyó a impulsarla.

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