Publicado 06/07/2026 11:00

Lo que nos dejó el Mundial

05 July 2026, Mexico, Mexico City: Lightening strikes ahead of the FIFA World Cup Round of 16 match between Mexico and England at Mexico City Stadium, Mexico. Photo: James Manning/PA Wire/dpa
05 July 2026, Mexico, Mexico City: Lightening strikes ahead of the FIFA World Cup Round of 16 match between Mexico and England at Mexico City Stadium, Mexico. Photo: James Manning/PA Wire/dpa - James Manning/PA Wire/dpa

MONTERREY 6 Jul. (Dalia Elena Gutiérrez Gutiérrez. AGENCIA REFORMA) -

Aunque la fiesta mundialista aún no termina, Monterrey se despidió como sede oficial de la Copa Mundial de la FIFA 2026, un evento histórico que dejó una huella en el corazón de los regios.

Quedará en la memoria la diversidad de idiomas, nacionalidades y costumbres de los fans que visitaron la Ciudad y convivieron en los mismos espacios que los locales.

"En el sentido positivo, el Mundial pone sobre la mesa al mundo y nos enseña gente de todas partes", consideró Omar Hernández Sotillo, especialista en Comunicación Internacional y profesor del Tec de Monterrey.

"Y el gran valor de la diversidad es reconocer que, por más diferentes que seamos, hay algo que nos une".

Ante una sociedad polarizada por desigualdades económicas y en medio de conflictos armados en diferentes países, señaló el profesor, el Mundial vino a recordar que, incluso en medio de las diferencias, los seres humanos siempre tienen algo en común.

Y, en ese sentido, añadió, el eslogan de que el futbol une al mundo cobra vida.

"Hay gente que es muy diferente y con costumbres diferentes, pero al final del día son iguales, emocionándose con el gol, con el juego y con la pasión. Y entonces dices: 'Nos parecemos'", destacó Hernández.

"Creo que eso ayuda a desarrollar la convivencia pacífica y respetuosa entre todos".

MONTERREY ANTE EL MUNDO

A Monterrey vinieron selecciones nacionales de Japón, Sudáfrica, Países Bajos, Corea del Sur, Marruecos, Túnez y Suecia.

Y, aunque sólo haya sido por unos días, los regios tuvieron oportunidad no solo de verlos jugar en el Gigante de Acero, sino también de escuchar su idioma, conocer las porras de sus aficionados y observar de cerca sus costumbres.

Destacaron los aficionados suecos y japoneses, que festejaron en bares de Barrio Antiguo junto con los regios.

Para los extranjeros también fue una experiencia sorpresiva y enriquecedora, pues muchos venían esperando un México gris y peligroso, pero se toparon con un Monterrey colorido, vibrante y rodeado de montañas que los encantaron.

"Me encantaría decir que amamos a la gente de México. Su hospitalidad es extraordinaria", señaló Mohamed Ouahbi, director técnico de la selección de Marruecos, tras jugar en Nuevo León.

"Cuando el próximo Mundial se juegue en Marruecos, el pueblo marroquí querrá devolver lo que los fans mexicanos nos han dado hoy; los haremos sentir como en casa".

Las postales del Estadio BBVA con el Cerro de la Silla como telón de fondo dejaron con la boca abierta a los europeos, y medios de Estados Unidos y Canadá señalaron que México y Monterrey se convirtieron en la verdadera sede del Mundial.

ORGULLO NACIONAL

Para apoyar a México en el encuentro contra Ecuador del martes pasado, cerca de medio millón de regios salieron de sus casas y se congregaron en espacios como la Macroplaza, el Fan Fest y el Parque del Agua.

Con la camiseta verde bien puesta, chicos y grandes acudieron en familia, en pareja y con amigos.

"Uno de los aspectos más positivos que nos deja el Mundial es la posibilidad de recordar que formamos parte de algo más grande que nosotros mismos", consideró la psicoterapeuta Lorena Morales.

"El deporte se convierte en un lenguaje común: nos permite celebrar, compartir, encontrarnos y sentirnos parte de una comunidad global que, más allá de las diferencias, puede conectarse a través de la alegría, la ilusión y la vida".

Con la victoria de 2-0 de la Selección Mexicana, dejó de importar si el de al lado era amigo o un total desconocido.

Las calles se convirtieron en una pista de baile para celebrar a lo grande.

"Es el sentido del nacionalismo, del orgullo nacional, del amor por la camiseta que, en el fondo, es una especie de afirmación de la identidad", indicó el especialista Hernández.

El psicólogo Irving Arias señaló que algo positivo que dejaron el Mundial y sus festejos masivos fue demostrar que, en una cultura regia de agenda ocupada y estrés, sí hay tiempo para la convivencia cara a cara.

"De pronto nos damos cuenta que sí tenemos tiempo para divertirnos, y el partido es la excusa para juntarse con los amigos, con la familia", comentó el conferencista sobre bienestar emocional.

"No es lo mismo gritar un gol en tu casa que gritar un gol con tus amigos y compañeros".

PARA REFLEXIONAR

Los eventos deportivos de gran alcance, como un Mundial y los Juegos Olímpicos, han sido históricamente motores de crecimiento o de estancamiento para las ciudades, según hayan sabido aprovecharlos, señaló el arquitecto y urbanista León Staines Díaz.

Y, desde su perspectiva, Nuevo León se quedó corto.

"Mi reflexión es que se pudo haber trabajado mucho más en espacios públicos, en cómo conectar esos espacios para que la gente pudiera moverse entre ellos sin utilizar el auto", apuntó.

"Son oportunidades históricas porque es una coyuntura en la que los intereses, el capital, el tiempo y el espíritu de la gente (se unen), se pudieron hacer maravillas y el Estado se quedó muy corto".

Una de las áreas donde los regios -y turistas extranjeros- se reunieron para vivir el Mundial fue el Parque del Agua, proyecto estatal que se planeó para el Mundial y se encuentra en terrenos aledaños a La Pastora.

En él se proyectan áreas verdes, juegos, zonas de esparcimiento, explanadas culturales y lagos artificiales que podrán disfrutar los ciudadanos.

Además de que el parque aún no está concluido, indicó Staines, no se planearon otras estrategias.

La falta de espacios fue evidente en lugares como Parque Fundidora, donde casi todos los días se superó la capacidad del Fan Fest y fue necesario cerrar el acceso. Aun así, hubo portazos y personas intentando entrar a la fuerza.

Sobre ese tipo de conductas, en las que la euforia supera los límites, los especialistas invitan a festejar con respeto.

"El futbol tiene una capacidad increíble para unir a las personas", señaló el psicólogo Antonio Rivera.

"Sin embargo, es importante recordar que, al final del día, sigue siendo un juego. No ganamos nada más que el orgullo de que nuestro equipo gane".

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