A person waves a Mexican national flag during ''The Ball Returns Home" parade as part of 2026 FIFA World Cup on Paseo de la Reforma Avenue. on June 13, 2026 in Mexico City, Mexico. - Carlos Santiago / Zuma Press / Europa Press / Cont
CIUDAD DE MÉXICO 26 Jun. (Édgar Contreras. AGENCIA REFORMA) -
Los mundialistas mexicanos se definen como una familia, pero hasta en las mejores familias hay "fricciones" luego de 50 días de convivencia.
El 6 de mayo comenzó la larga concentración en el Centro de Alto Rendimiento (CAR), un monstruo de 117 mil metros cuadrados, rodeado de canchas, árboles y hasta cacomixtles y víboras de cascabel.
Justo ayer se cumplieron 50 días del inicio del encierro, pero no hay señales de hastío entre los Tricolores.
La práctica comenzó con ejercicios recreativos. En una dinámica de pases sin dejar que el balón tocara el césped, Johan Vásquez falló. Le llovieron zapes y Jesús Gallardo lo trató como muñeco de trapo, mientras el central sonorense respondía con insultos, a manera de broma.
Así como el "quiere volar" empieza a ser una tradición entre los aficionados, Erik Lira sufre en cada entrenamiento por el calzón chino. Otra vez al contención le metieron el short entre los glúteos. Orbelín Pineda, uno de sus verdugos, lo consoló con un abrazo.
Caminaban los seleccionados por la cancha principal del CAR cuando algún integrante de los medios de comunicación acreditados por FIFA los felicitó por el inédito récord de tres triunfos en la Fase de Grupos del Mundial y otro más pidió un saludo para la prensa.
Los futbolistas respondieron con ese silbido tan característico de los mexicanos, esa mentada sutil que desató las risas.
Después de la desvelada por el triunfo ante Chequia y la desmañanada por el entrenamiento, los jugadores fueron visitados por sus familias, las auténticas.
Rompe récord juego ante Chequia
El Chequia-México es el partido de la Copa del Mundo más visto en el País en el siglo XXI.
Más de 54 millones 100 mil espectadores observaron el tercer juego de la Fase de Grupos, transmitido por dos televisoras, rompiendo la marca del México-Corea del Sur, que tuvo 48 millones 100 mil espectadores.
El conteo no considera a aquellos que lo vieron en plazas públicas: alrededor de 1 millón 700 mil personas, según cifras compartidas por el analista Javier Tejado.
El récord se rompería el martes en el juego de Dieciseisavos entre el Tricolor y un rival por definir.