Publicado 12/08/2026 04:26

Deja que tus hijos se aburran este verano: Psicóloga explica por qué es clave para su desarrollo

Archivo - El juego y su importancia en el desarrollo infantil
Archivo - El juego y su importancia en el desarrollo infantil - ISTOCK - Archivo

MADRID 12 Ago. (EUROPA PRESS) -

La psicóloga escolar y profesora del Máster Universitario en Prevención e Intervención Psicológica en Problemas de Conducta de la Universidad Internacional de Valencia (VIU) Leydis Morejón ha advertido sobre los riesgos de sobrecargar a los niños con actividades durante el verano y ha destacado que dejar tiempo al aburrimiento, bien acompañado, es "una vacuna contra la dependencia permanente del estímulo externo".

"Estamos educando niños muy estimulados, pero a veces poco descansados; muy acompañados, pero poco autónomos; muy ocupados, pero no siempre más felices", ha advertido Morejón precisando que el problema no es que los menores realicen deportes, acudan a clases de música, idiomas o a campamentos, sino que la agenda no les deje hueco para respirar, inventar, frustrarse, negociar o simplemente estar.

Así, frente a las jornadas estivales milimétricamente estructuradas, la psicóloga ha acuñado el concepto de "aburrimiento preventivo", definiéndolo como el "barbecho emocional y mental de la niñez". Según ha explicado, igual que la tierra no se siembra siempre porque al final no habría cosecha, el cerebro de un niño tampoco puede estar siempre ocupado, dirigido y estimulado desde fuera, sino que necesita temporadas de reposo.

"Ese tiempo en que no se siembra nada es justamente el que permite que algo propio pueda brotar", ha subrayado para apuntar que estos espacios de aparente vacío permiten que el niño aprenda a autorregularse, a crear su propio juego, a tolerar la espera y a descubrir sus intereses sin la guía constante de un adulto. En este punto, ha invitado a permitir el aburrimiento sin solucionarlo enseguida, ofreciendo a los pequeños un ambiente seguro, cariñoso y disponible en el que puedan desarrollar sus propios recursos y autonomía.

Asimismo, la psicóloga ha aludido a la ansiedad competitiva que impulsa en ocasiones a las familias a apuntar a los niños a una determinada actividad por temor a que se queden atrás con respecto a sus compañeros. "Vivimos en una cultura del 'por si acaso' que hace que muchas decisiones familiares no se tomen desde la necesidad real del niño, sino desde el miedo", ha lamentado.

A su juicio, las familias no deben preguntarse qué más meter en la agenda, sin qué necesita su hijo para llegar a septiembre más descansado, seguro, equilibrado y con ganas de aprender, ya que un niño cansado o saturado no aprende mejor ni es más hábil.

PAUTAS PARA CAMBIAR EL VERANO

En este contexto, Leydis Morejón ha resumido en seis pautas prácticas lo que deben hacer las familias durante el verano. En primer lugar, ha insistido en preguntarse si se organiza una actividad porque el hijo la necesita o para tranquilizar la propia ansiedad del adulto al verle sin hacer nada.

Del mismo modo que se reserva tiempo para deberes o extraescolares, ha destacado la importancia de proteger momentos sin pantallas, sin instrucciones y sin la guía constante de un adulto. En esta línea, ha recomendado poner a su alcance materiales sencillos, como cajas, telas, cuentos, pinturas, piezas de construcción o elementos de la naturaleza, que obliguen al niño a trabajar con su imaginación.

Aunque hay que validar la incomodidad que supone el aburrimiento, ha destacado que el niño debe ser quien encuentre una solución, transmitiéndole confianza en sus capacidades y no abandono. Asimismo, la psicóloga ha instado a no interrumpir el juego solo porque no es productivo, limpio o no tiene un bonito resultado, ya que su valor radica en la elaboración interna.

Por último, ha resaltado que el adulto tiene que revisar su propio vínculo con el descanso, puesto que si los hijos ven a sus padres siempre ocupados y respondiendo mensajes, aprenden que parar es perder el tiempo. "El hogar será un espacio de juego libre cuando el descanso se viva como salud y no como culpa", ha afirmado.

Morejón ha hecho un llamamiento a familias, centros educativos y futuros docentes y orientadores para cambiar el paradigma y dejar de medir la calidad de una jornada por la cantidad de actividades realizadas.

Según ha señalado, cuando un menor se bloquea, es incapaz de jugar de forma autónoma, depende de una pantalla para calmarse o muestra problemas de autorregulación en el aula, no se trata de un niño "difícil" o "malcriado", sino de un ecosistema desajustado que no le ha dado oportunidades reales de practicar el silencio, la frustración y la autonomía.

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