Publicado 04/11/2026 05:18

Herzog pide "paciencia" mientras se investiga una supuesta "interferencia extranjera" en las elecciones en Israel

El presidente Israel pide "no difamar a una comunidad en su conjunto" antes del inicio de contactos para conceder mandato

Archivo - El presidente de Israel, Isaac Herzog.
Archivo - El presidente de Israel, Isaac Herzog. - Carsten Koall/dpa - Archivo

MADRID, 4 Nov. (EUROPA PRESS) -

El presidente de Israel, Isaac Herzog, ha pedido este miércoles "paciencia" mientras continúan las investigaciones sobre una supuesta "interferencia extranjera" en las elecciones legislativas del 27 de octubre, y ha expresado su confianza en las labores en marcha, después de que el Comité Electoral Central (CEC) descartara irregularidades y en medio de las peticiones de la coalición encabezada por el primer ministro, Benjamin Netanyahu, para detener la ratificación de los resultados.

Herzog, que ha recibido los resultados definitivos de manos del CEC, ha destacado que los comicios de la semana pasada fueron "una verdadera celebración de la democracia". "Los ciudadanos de Israel acudieron en gran número a los colegios electorales del país", ha manifestado, en referencia a la elevada participación en las elecciones.

"Lo he dicho antes y lo repito aquí: tengo plena confianza en el trabajo del Shin Bet, la Policía de Israel y las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley", ha dicho, antes de reseñar que "cualquier sospecha de injerencia extranjera subversiva en los resultados electorales debe ser investigada a fondo".

"Se requiere paciencia. La investigación se llevará a cabo de manera profesional, en cooperación entre todos los organismos que integran el equipo especial de investigación, y confío en estos procesos, como siempre ha sido el caso", ha destacado el mandatario, quien ha expresado además su confianza en las labores de la fiscal general, Gali Baharav-Miara, ante las tensiones internas en torno a estas denuncias.

Asimismo, ha pedido "no difamar a una comunidad en su conjunto", dado que las denuncias sobre supuesta financiación extranjera incluyen argumentos sobre esfuerzos para movilizar a votantes entre los árabe-israelíes. "Cuidado con las generalizaciones. Tengo un gran respeto por la sociedad árabe en Israel", ha dicho, según un comunicado publicado por su oficina.

"Condeno la tosquedad y las expresiones racistas que hemos escuchado recientemente. No tienen cabida, dirigidas hacia ninguna comunidad en Israel", ha señalado Herzog, quien ha tenido además palabras en recuerdo del asesinato hace hoy 31 años del entonces primer ministro, Isaac Rabin.

"Esta fecha permanecerá para siempre como un recordatorio doloroso. Un recordatorio que nos advierte sobre lo que puede suceder cuando el desacuerdo se transforma en odio, cuando la rivalidad política deriva en violencia", ha reseñado. "No hay lugar para la violencia entre nosotros. Ni física ni verbal. Ni contra un individuo, ni contra ninguna comunidad, sector o segmento de la sociedad", ha añadido.

En este sentido, ha esgrimido que "las elecciones han terminado" y que "ahora es momento de hacer frente a la realidad", antes de apelar a los partidos a "evitar una nueva ronda de elecciones" y "ensamblar un Gobierno estable y bueno para el pueblo de Israel", de cara al inicio en las próximas horas de sus contactos con las formaciones para entregar el mandato para formar el nuevo Ejecutivo.

"Para mí es importante subrayar que no pido a nadie que reniegue de sus valores, pero ante la realidad actual, en la que no hay un ganador claro tras las elecciones, pido originalidad y creatividad, valentía y buena voluntad, para que el Estado de Israel surja como ganador", ha sostenido.

PIDE ABORDAR ASUNTOS "TRASCENDENTALES"

De esta forma, Herzog ha hecho hincapié en que sobre la mesa hay asuntos "trascendentales" que "requieren asunto urgente". "Basta con que cualquier persona sensata observe los desafíos de seguridad y diplomacia que enfrentamos, la cambiante región que nos rodea, y recuerde las cuestiones que nos desgarran internamente, para comprender que recae sobre nosotros una responsabilidad inmensa", ha explicado.

"Tras tres años de guerra, la mirada de la ciudadanía está puesta en ustedes, nuestros líderes", ha señalado el presidente israelí, quien ha recordado que tiene una faculta "muy amplia" a la hora de encargar a un parlamentario la formación del nuevo Gobierno. "El único criterio que pido a las facciones y a sus representantes que tengan presente al comparecer aquí es el siguiente: qué es lo que, en este momento, resulta verdaderamente mejor para el país", ha zanjado.

Las palabras de Herzog han llegado después de que el Shin Bet haya comunicado al CEC que sus investigaciones apuntan a un posible caso de financiación extranjera e interferencia que implicaría a "miles de personas", si bien ha dicho que necesita continuar las pesquisas, tras lo que el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, ha reclamado la detención de "todos los líderes de partidos árabes" para ser interrogados.

El propio CEC ha recalcado a primera hora del día que no ha hallado nada que apunte a "irregularidades" que puedan poner en duda la integridad de los comicios legislativos celebrados el 27 de octubre, tras lo que el presidium del organismo ha aprobado los resultados, que serán ahora enviados al presidente, Isaac Herzog, para que inicie consultas para determinar a quién entrega el mandato.

El proceso se está acercando así a sus últimas etapas en medio de los esfuerzos del Likud del primer ministro, Benjamin Netanyahu, y sus socios de coalición --entre ellos Otzma Yehudit-- para intentar aplazar la aprobación de los resultados a partir de sus denuncias sobre supuestas irregularidades y fraude en la votación.

Los resultados dieron la victoria al Likud, que se habría hecho con 27 escaños, por los 21 del partido del opositor Gadi Eisenkot, Yashar. Sin embargo, al no contar ninguno de sus bloques con la mayoría --fijada en 61 asientos--, las opciones pasan ahora por un acuerdo con los partidos árabes --que suman 19 representantes-- o por una alianza derechista que excluya a los ultraortodoxos.

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