Publicado 30/04/2026 04:59

No respetar la recuperación del esguince puede cronificar la lesión de tobillo y derivar en artrosis

Esguince.
Esguince. - QUIRÓNSALUD

MADRID 30 Abr. (EUROPA PRESS) -

El principal error con los esguinces es no respetar los tiempos de recuperación, ya que una "vuelta prematura" al deporte puede favorecer los esguinces de repetición, situación que genera inestabilidad crónica del tobillo y que, a medio o largo plazo, puede acelerar el desgaste del cartílago y derivar en artrosis, según el traumatólogo de Policlínica Gipuzkoa y especialista en Pie y Tobillo, Juan Zaldúa.

Un esguince se produce cuando se genera una torsión del tobillo que provoca una "distensión o rotura de los ligamentos" que dan estabilidad a la articulación, pero el pronóstico "depende del grado de lesión y de si existen daños asociados".

Con la llegada de la primavera y el auge de actividades deportivas al aire libre como las carreras populares, el trail running, la escalada, el senderismo o los deportes colectivos, aumenta también la incidencia de este tipo de lesiones.

"Los terrenos irregulares, las bajadas pronunciadas, los cambios bruscos de dirección y las rotaciones rápidas del pie incrementan el riesgo de sufrir una torcedura. En deportes como el running de montaña, las bajadas sobre piedra suelta generan con frecuencia esguinces en inversión, que no solo afectan a los ligamentos, sino también a otras estructuras del tobillo", ha señalado.

En este sentido, uno de los principales errores, según ha indicado Zaldúa, es restar importancia a la lesión, ya que se tiende a normalizar el esguince y a pensar que "todos evolucionan bien", pero en muchos casos "no se realiza un diagnóstico preciso y eso condiciona una mala evolución".

"Existen distintos grados de gravedad, desde una leve distensión ligamentosa hasta una rotura completa, que puede ir acompañada de lesiones del cartílago o de los tendones peroneos, fundamentales para la estabilidad del tobillo", ha detallado.

ACUDIR A CONSULTA FRENTE A SÍNTOMAS PERSISTENTES

En este sentido, Zaldúa ha insistido en la importancia de acudir a consulta del traumatólogo cuando los síntomas persisten más allá de las dos a cuatro semanas.

Las señales de alerta más frecuentes son la inflamación, el dolor mantenido, la sensación de inestabilidad o la limitación de la movilidad. En estos casos, según el especialista, es necesario realizar pruebas de imagen, como ecografía o resonancia magnética, para "descartar lesiones asociadas que empeoran claramente el pronóstico".

Cuando se descarta una fractura, el tratamiento inicial de un esguince suele consistir en reposo relativo, aplicación de frío y, en algunos casos, vendaje funcional. Posteriormente, la fisioterapia juega un "papel clave" para reducir la inflamación, recuperar movilidad y planificar una reincorporación progresiva a la actividad física.

En los casos más leves, la actividad deportiva se puede retomar de "forma progresiva" en un plazo de cuatro a ocho semanas. Sin embargo, cuando existe una rotura completa del ligamento o lesiones asociadas, la recuperación puede alargarse varios meses y, en situaciones concretas, requerir cirugía.

La intervención suele ser poco invasiva y el paciente se marcha a casa el mismo día, pero la clave es llegar a ella con un diagnóstico claro", ha puntualizado.

De cara a prevenir nuevas lesiones, Juan Zaldúa ha subrayado la importancia de trabajar la musculatura del pie y del tobillo, ya que mejorar la fuerza y la propiocepción es "la base de la estabilidad". También ha recomendado valorar la pisada y, solo en casos seleccionados, utilizar plantillas estabilizadoras.

Movimientos como el 'barefoot' o caminar descalzos buscan, precisamente, activar la musculatura intrínseca del pie. "Un pie fuerte protege al tobillo. La prevención no depende solo del calzado, sino del trabajo personal y constante", ha concluido.

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