Un grupo de importantes organizaciones de derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional, Reporteros Sin Fronteras y Human Rights Watch, así como sindicatos y colectivos de aficionados, han unido fuerzas para exigir a la FIFA que el próximo mundial de 2026, a celebrarse en Canadá, Estados Unidos y México, sea un evento que respete integralmente los derechos de todas las personas involucradas, incluyendo a los propios futbolistas, trabajadores, periodistas y comunidades locales.